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de Informes - atras
Informe año 1
Perú
INFORME PRELIMINAR DE AVANCE
PERÚ
1. Descripción de ENSO
1.1 EL NIÑO OSCILACIÓN SUR (ENSO) en el Perú.
Dentro de la historia del Perú el
interés por El Niño siempre ha estado presente, en mayor o menor medida cada sociedad dentro de su
propio contexto histórico se encargó de dedicarle una determinada atención a este asunto.
Conocemos evidencias de la presencia de El Niño en el Perú desde el período del Horizonte
Formativo, en el valle de Cupisnique, en ese entonces El Niño provocó cambios tanto en los patrones
de subsistencia como también en los métodos de almacenamiento .
Sin embargo, no tenemos la intención de hacer un inventario histórico de la presencia de El Niño
en el Perú, al contrario hemos escogido arbitrariamente algunos eventos que han ocurrido en un pasado no
muy lejano: el evento de 1982-1983 y el de 1997-1998, con el objeto de conocer cómo ha ido desarrollándose
la gestión de riesgo de desastre frente a la posibilidad siempre presente de un evento como El Niño
en el Perú. Buscamos responder a la sencilla, aunque importante, pregunta de qué tan preparados nos
encontramos para afrontar el fenómeno de El Niño, teniendo el sustento de lo aprendido en años
anteriores. Creemos que para responder a dicha pregunta tenemos que conocer cómo ha ocurrido la historia
de El Niño en el Perú a la vez que es necesario preguntarnos cómo ha ido evolucionando la
sociedad peruana con relación a cada uno de los eventos de El Niño que ha tenido que afrontar. Sobre
todo preguntarnos que factor ha estado en la base de los desastres que se terminaron de configurar tras la presencia
del Niño y qué de elementos socio naturales estuvieron expuestos ante un evento detonador de desastre
tras el niño etc.
Cabría pensar que en cada evento la sociedad "madura" un poco más, esperándose de
ella una gestión de riesgo de desastre cada vez más sólida; de la misma manera, frente a estos
eventos se espera que el Estado conozca y articule mejor las políticas de prevención, aceptando los
riesgos como parte del progreso de la sociedad, negar la atención de estos sería tan necio como negarnos
el propio desarrollo.
El Niño en sí no es el problema, el problema está en la falta de contextualización
social que se ha hecho sobre él. El Niño forma parte de un gran tema, por eso debe ser atendido en
su totalidad evitando reducir el tema exclusivamente al impacto geográfico o sectorial, que es lo que frecuentemente
se hace. La influencia de El Niño estará ineludiblemente ligada a todos los sectores dentro de un
país, cada uno de éstos en mayor o menor medida se encontrarán afectados por las condiciones
climáticas específicas y temporales de El Niño, el cual trae consigo toda una secuela de trastornos
múltiples que permite revelar problemas de muy diversa índole (problemas de tipo social, económico,
demográfico, político entre otros).
En este sentido El Niño actúa como una suerte de sparring que nos permite conocer el grado de desarrollo
que el país ha alcanzado midiendo la respuesta de la sociedad y el Estado; por eso hablar de El Niño
significa ante todo hablar de qué hemos hecho y qué hemos dejado de hacer en el asunto de la gestión
de riesgos.
Todos los episodios motivados por el fenómeno de El Niño siempre estuvieron acompañados de
una serie de cambios y renovaciones, con la vuelta de cada fenómeno de El Niño hay una nueva oportunidad
para mejorar y utilizar lo aprendido del pasado. El Niño, no solo ha traído consigo catástrofe
sino que además ha servido como promoción y motivación casi obligada al hombre peruano para
la introducción de nuevos modelos que impliquen mejor adaptabilidad al entorno natural que lo rodeaba, El
Niño puede -o podría- ser considerado como eje fundamental de cambios sustantivos en la sociedad
peruana, podría propiciar cambios en patrones de subsistencia, podría servir para reorientar aspectos
demográficos provocando modificaciones en la colonización y asentamiento de territorios e inclusive
podría ser el eje que articule un nuevo tipo de idiosincrasia local.
El Fenómeno de El Niño en 1982-1983: La historia se repite.
Al revisar el "Manual de Seguridad
de la Secretaria Ejecutiva del Comité Nacional de Defensa Civil" de 1977 comprendemos el porqué
del fuerte impacto de El Niño en los años 1982/1983 en el Perú, a lo largo de 279 páginas
que incluye el manual, sencillamente el tema de El Niño no es tomado en cuenta, circunstancias como esta
ejemplifican muy bien el alcance de la prevención de parte del Estado para entonces, a cinco años
de la catástrofe que afectó al Perú.
El Niño de 1982-83 significó para el Perú pérdidas estimadas en US $ 2000 millones,
como resultado de intensas lluvias en la costa norte y la sequía que afectó el altiplano del sur.
Como podemos observar los daños ocasionados por El Niño fueron tremendos, en el ámbito agropecuario
el 85 % de la producción agrícola tumbesina se perdió, mas o menos hablamos de alrededor de
9 mil hectáreas en total perdidas. En general los mas afectados fueron los pequeños agricultores,
quienes no sólo perdieron sus sembríos sino también sus viviendas además de sus animales
domésticos.
Como Tumbes y Piura varios departamentos del Perú sufrieron las consecuencias de El Niño; sin embargo,
todos somos conscientes de que éste tipo de eventos se producen con cierta periodicidad y más intensamente
en los departamentos del norte. Resulta alarmante que para entonces las características del desastre hayan
sido mucho más graves en comparación a fenómenos de magnitudes similares ocurridos antes,
y más alarmante resulta saber que en dicho momento el gobierno no guardaba ninguna partida presupuestal
adicional. El gobierno central no había previsto este tipo de eventos menos aún pensar en que el
gobierno estaba preparado para afrontar una crisis como ésta.
Lo paradójico resulta saber que eventos como estos se vienen repitiendo desde hace tanto tiempo. Fuentes
escritas nos remiten a una presencia de El Niño en el norte peruano desde 1,578: "la villa de Saña
también sufrió daños, pero se hizo caso omiso y se reconstruyeron los edificios en el mismo
lugar que era por demás peligroso"
¿Porqué no prever el fenómeno sabiendo que este se repite cada cierto tiempo?. En países
como el nuestro donde siempre está presente la posibilidad de un evento como El Niño deberíamos
estar preparados de manera sistemática para afrontar el evento venidero, debemos aprender a convivir con
El Niño, debemos aprender de nuestros antiguos errores y sobretodo aprender a sobrellevar los efectos positivos
y negativos de El Niño.
El niño de 1997-1998: "Todos somos defensa civil"
El Niño de 1997-1998 se presentó
con fuertes tormentas costeras e inundación fluvial que afectaron especialmente las zonas de Piura y Tumbes
en la costa norte y a Ica en el centro del territorio nacional, según cifras del INEI (Instituto Nacional
de Informática) 529 mil personas habían resultado afectadas (396 mil en zonas urbanas y 133 mil en
zonas rurales) el PREDES (Centro de Estudio y Prevención de Desastres) habló de 600 mil personas
afectadas y calculó los daños en 1800 millones de dólares en el sector agrícola; según
datos internos del gobierno de Fujimori se perdieron unas 17 mil hectáreas de cultivos que representan mas
o menos el 1.4% del área nacional total de cultivo, inclusive fue necesario el transporte de frutas y verduras
por medio de aviones y barcos, ya que las intensas lluvias y los continuos deslizamientos habían dejado
imposibilitado el transporte terrestre.
Sin embargo, el gobierno de turno utilizó el evento de El Niño como herramienta política,
la prevención desde un punto de vista institucional y organizativo no fue uno de los objetivos y tareas
fijados por el gobierno, sino más bien se orientó en función de un afán personalista
y reelecionista de Fujimori.
Circunstancias como ésta orientaron el panorama general en el asunto de la gestión de riesgo en el
tema de El Niño. Entre 1997-1998 faltó coordinación multisectorial, en lugar de promover el
fortalecimiento de la organización civil, preparándola para afrontar emergencias posibles había
una falta de coordinación entre los diferentes actores, no había mesas de trabajo formalmente constituidas;
la relación a este nivel entre los gobiernos locales y regionales era prácticamente nula, por un
lado los gobiernos municipales y por otro los gobiernos regionales CTAR (Consejos Transitorios de Administración
Regional), que sí contaban con partidas del Ministerio de la Presidencia a diferencia de los poco flexibles
presupuestos de los gobiernos municipales locales, había un conflicto expuesto a todas luces entre ambos
actores por dirigir la asignación de recursos en trabajos de prevención y mitigación de El
Niño.
Como vemos El Niño de 1997-1998 estuvo bastante politizado, la falta de coordinación que existió
entre los diferentes actores sociales influyó directamente en el adecuado desarrollo de la prevención.
La importancia de la memoria
Como podemos observar El Niño es
un fenómeno natural cíclico, que afecta en mayor o menor medida a buena parte de la población
peruana, la historia del niño en el Perú debe ir de la mano de un importante sentido de la memoria,
de una memoria colectiva que no olvida y que al contrario tiene presente los efectos que el niño trae consigo.
Solo así podremos efectivamente provocar una cultura sustentada en una adecuada gestión de riesgo
frente al desastre.
Sabemos que no hay dos fenómenos de El Niño iguales. No debemos olvidar que los fenómenos
de El Niño son bastante complejos, debemos saber diferenciarlos y definirlos, una manera de hacerlo es tomando
cada evento de El Niño como "episodio", esto es algo arbitrario que se ha establecido por comodidad.
Además debemos tener muy presente que los eventos particulares de El Niño afectan de manera diferente
a cada uno de los sectores de la sociedad.
El verdadero impacto de El Niño en el Perú no es medible en un período de tiempo determinado,
esto es algo relativo, El Niño trae consigo una secuela que afecta varios aspectos de la organización
social, económica y estructural de una región, -algo similar a lo que ocurre con la sequía
en los valles altos bolivianos donde es necesario varios años para lograr una recuperabilidad sólida
de la agricultura-, aparte de las pérdidas reales por causa directa del impacto de El Niño que se
pueden medir inmediatamente luego de acontecido el evento usando cifras estimables sobre la base de los impactos
físicos directos o por medio de los inventarios, existen otros múltiples factores que de manera circunstancial
o deliberadamente se conjugan para incrementar los impactos económicos del evento.
Finalmente, debemos entender que El Niño es una parte natural de nuestro ecosistema, con todos los beneficios
y desventajas que un fenómeno natural nos puede brindar, por lo que debemos aprender a maximizar las ganancias
y a reducir las pérdidas que traiga consigo. Para lograr esto, es necesario una concertación multisectorial
que involucre a todos los actores sociales: grupos autónomos de ciudadanos, organizaciones de base, el gobierno
central, los gobiernos regionales, los municipios, organismos internacionales, ongs, empresas de servicios públicos,
empresas de construcción privadas; pensando en una sola idea: la gestión del riesgo, que genere un
trabajo coordinado y eficiente.
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